Mosab Hassan Yousef, conocido como el “Hijo de Hamás”, es una de las voces más singulares surgidas del conflicto palestino-israelí. Hijo de uno de los fundadores de Hamás, creció dentro de la estructura ideológica y operativa del movimiento islamista. Sin embargo, en la década de los noventa rompió con su entorno tras presenciar —según ha relatado— la violencia ejercida por la organización contra su propia población.
A partir de entonces colaboró de forma encubierta con el servicio de inteligencia contraterrorista de Israel, proporcionando información que contribuyó a desarticular atentados y prevenir ataques. Para unos, su decisión fue una traición; para otros, un acto de ruptura moral frente al extremismo.
Gaza: “desarmarse o morir”
En entrevista con Enlace Judío, Mosab planteó una postura sin matices sobre el futuro de Gaza. Rechazó cualquier plan de reconstrucción mientras Hamás conserve capacidad militar. “No voy a hablar de reconstrucción mientras Hamás siga armado”, afirmó.
Para él, negociar con organizaciones que califica como terroristas legitima su estrategia de utilizar a la población civil como instrumento político y financiero. “Con ellos solo hay dos opciones: desarmarse o morir”, sentenció.
La llamada “Junta de Paz” para Gaza fue desestimada como “una broma”, desconectada —según dijo— de décadas de radicalización. A su juicio, las soluciones parciales solo postergan el conflicto y permiten su reaparición en el mediano plazo.
“Gaza es un asunto israelí”
Mosab rechazó la intervención de actores internacionales en la definición del futuro del enclave palestino. Ni Estados Unidos, ni Turquía, ni Catar —ni el mundo árabe en general—, deberían decidir, sostuvo. “Este es un problema que compete a Israel”, afirmó, al insistir en que el Estado israelí debe actuar sin interferencias externas para eliminar amenazas.
Aunque descartó aspiraciones políticas personales, dejó claro que, desde su perspectiva, cualquier fórmula que no implique la neutralización total de milicias en Gaza resulta inaceptable.
Irán y la crítica a Donald Trump
Al abordar el papel de Irán, al que describió como la “cabeza de la serpiente”, Mosab se mostró escéptico ante la posibilidad de un colapso interno del régimen. Considera que un cambio de régimen podría derivar en un escenario similar o peor al de Siria.
Sostuvo que Israel debe concentrarse en contener la amenaza y evitar que Teherán alcance capacidades nucleares o de misiles balísticos, antes que promover transformaciones políticas externas.
También cuestionó la postura del expresidente estadounidense Donald Trump frente a un eventual ataque contra Irán. A su juicio, detrás de la retórica humanitaria existen intereses estratégicos y económicos que podrían desatar una guerra civil prolongada.
Israel tras el 7 de octubre
Consultado sobre si Israel está mejor o peor tras los ataques del 7 de octubre, Mosab evitó triunfalismos. Señaló que el país enfrenta múltiples frentes: milicias en Judea y Samaria, Hamás aún activo, presiones internacionales y la amenaza iraní.
Uno de los puntos más polémicos de su intervención fue su crítica a sectores árabes dentro de Israel. Sostuvo que existe un problema de lealtad y advirtió sobre el riesgo de fracturas internas si no se consolida una base de integración cívica.
Una advertencia sin concesiones
La postura de Mosab Hassan Yousef se aleja de fórmulas diplomáticas graduales. Su tesis central es que la seguridad debe preceder a cualquier proceso político y que la ambigüedad frente al extremismo solo perpetúa el conflicto.
Su voz, incómoda tanto para palestinos como para algunos sectores internacionales, insiste en una premisa clara: sin desarme total y desradicalización, la paz seguirá siendo —según sus palabras— una ilusión vulnerable.
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