En la Cámara de Diputados se realizó la mesa de análisis “Mujeres en la diplomacia de México”, donde investigadoras y especialistas reflexionaron sobre el papel histórico de mexicanas en la política exterior, la educación, la cultura y la defensa de los derechos de las mujeres.
Durante el encuentro, Elías Robles Andrade, director general del Espacio Cultural San Lázaro, señaló la importancia de recordar el legado de mujeres que contribuyeron a la diplomacia y a la construcción institucional del país.
“Ustedes verán que las grandes mexicanas, que han sido no solamente luchadoras por la justicia social o luchadoras incansables, que fueron también para el logro de igualdad de género, sino grandes diplomáticas”, expresó.
Añadió que revisar estas trayectorias cobra relevancia ante el contexto internacional actual. “Muy bien vendría ahora reflexionar sobre ellos en este escenario caótico, convulso”, indicó.
En su intervención, la investigadora Rosa Isabel Gaitán Guzmán expuso la trayectoria de Palma Guillén de Nicolau, a quien describió como una figura relevante en la historia diplomática del país.
Destacó que el trabajo de investigación busca rescatar la participación femenina en la vida pública. “Estoy muy, muy contenta de poder hacer público nuestro trabajo de mujeres cuyo trabajo también ha estado y que ha sido muy poco conocido”, señaló.
Por su parte, la investigadora Leticia Bonifaz Alonso abordó la trayectoria de Elena Torres Cuéllar, quien participó en la redacción de la Carta de la UNESCO tras la Segunda Guerra Mundial.
“Fue la única mujer latinoamericana, y lo que nos cuenta en su libro fue cómo llegó allí y qué tuvo que superar para llegar allí”, comentó. Añadió que el reconocimiento a su trayectoria llegó incluso después de su fallecimiento, cuando se identificó su tumba y se colocó una lápida en su honor.
A su vez, la investigadora Ana Salinas Alverdi habló sobre la trayectoria de Amalia González Caballero de Castillo Ledón, a quien identificó como una figura clave en la promoción de los derechos políticos de las mujeres y en la gestión cultural del país.
Indicó que su trabajo fue determinante para impulsar reformas que permitieron el voto femenino, logrado tras décadas de organización y movilización. “Estamos hablando que el voto de la mujer no tiene ni 100 años”, subrayó.
En la mesa también participaron especialistas que analizaron la labor de otras diplomáticas y académicas mexicanas, como Paula Alegría Garza y Rosario Castellanos, con el objetivo de visibilizar sus aportaciones a la diplomacia, la educación y la cultura.
Las ponentes coincidieron en que el estudio y difusión de estas trayectorias permite recuperar la memoria histórica de mujeres que contribuyeron al desarrollo institucional y a la política exterior de México.















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