Durante la discusión del dictamen de la iniciativa de reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, las coordinaciones de los grupos parlamentarios de Morena, PAN, PVEM, PT, PRI y Movimiento Ciudadano expusieron posturas encontradas en torno al proyecto.
El coordinador de Morena, diputado Ricardo Monreal Ávila, anunció que su bancada comenzará a construir el “plan B” de la reforma electoral, al afirmar que no desistirán en el impulso de los cambios propuestos. Señaló que recorrerán el país “distrito por distrito” para explicar el contenido de la iniciativa presidencial y escuchar a la ciudadanía.
“Las reformas pueden detenerse en una votación, pero las ideas que nacen del pueblo no se detienen”, afirmó, al subrayar que su grupo decidió respaldar a la presidenta de la República y a la propuesta de transformación.
En contraste, el coordinador del PAN, José Elías Lixa Abimerhi, sostuvo que no habrá reforma constitucional porque el dictamen, dijo, “falsea la historia con absoluto fanatismo” y abre la puerta a la censura gubernamental. Criticó que se hayan ignorado propuestas de otras fuerzas políticas y advirtió que cualquier modificación electoral debe surgir de un diálogo plural.
Por su parte, el coordinador del PVEM, Carlos Alberto Puente Salas, adelantó que su bancada no acompañará el dictamen al considerar que la propuesta de listas por circunscripción distorsiona la representación política, al favorecer a estados con mayor padrón electoral. También planteó que una eventual reforma debería garantizar igualdad en las prerrogativas y reducir de manera equitativa el financiamiento público a los partidos.
El coordinador del PT, Reginaldo Sandoval Flores, explicó que su grupo se aparta del dictamen por considerar que la propuesta podría afectar la pluralidad democrática. Señaló que su bancada está en contra de cualquier modelo que derive en un partido hegemónico y advirtió riesgos para la paridad de género y las acciones afirmativas.
A su vez, el coordinador del PRI, Rubén Ignacio Moreira Valdez, calificó la reforma como regresiva y producto de una visión unilateral que, dijo, ignora a oposiciones, especialistas y aliados. Afirmó que el proyecto podría debilitar la división de poderes y el federalismo, además de favorecer la permanencia del partido gobernante en el poder.
La coordinadora de Movimiento Ciudadano, Ivonne Aracelly Ortega Pacheco, reconoció que México requiere una reforma electoral, pero consideró que el dictamen altera las reglas del juego democrático. Indicó que su bancada votará en contra y propuso discutir temas como el voto electrónico, un sistema de resultados preliminares más robusto, una circunscripción migrante y mecanismos para garantizar mayor equidad en las contiendas.
Con estas posturas, el debate sobre la reforma electoral evidenció divisiones entre las fuerzas políticas y anticipa una discusión que podría continuar fuera del Congreso.














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