El frente frío número 46 se extenderá sobre la frontera noroeste y norte del país, mientras una línea seca se establecerá en Coahuila. Ambos sistemas, en combinación con la corriente en chorro subtropical, ocasionarán rachas fuertes de viento en entidades del norte y noroeste, además de lluvias fuertes en territorio coahuilense y chubascos en Nuevo León y Tamaulipas.
De manera adicional, canales de baja presión en el interior de la República, junto con divergencia en altura y el ingreso de humedad del océano Pacífico y el Golfo de México, favorecerán lluvias y chubascos en varias regiones del centro, sur y sureste del país.
Para este jueves 23 de abril se pronostican lluvias fuertes en zonas de Coahuila, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Chiapas; así como intervalos de chubascos en Nuevo León, Tamaulipas, Michoacán, Estado de México, Morelos, Tlaxcala, Hidalgo, Veracruz, Yucatán y Quintana Roo.
También se prevén vientos de hasta 70 kilómetros por hora con posibles tolvaneras en Sonora, Chihuahua y Durango, mientras que otras entidades del occidente, centro y sur registrarán rachas de entre 40 y 60 kilómetros por hora. En la costa occidental de la península de Baja California se espera oleaje de dos a tres metros de altura.
En contraste, una circulación anticiclónica en niveles medios de la atmósfera mantendrá la onda de calor en estados del occidente, sur y norte del país, y se extenderá a nuevas regiones de Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Veracruz y Chiapas.
Las temperaturas máximas oscilarán entre 40 y 45 grados en Durango, Sinaloa, Michoacán, San Luis Potosí, Guerrero, Morelos y Oaxaca; mientras que en otras 20 entidades los valores serán de 35 a 40 grados.
Durante la madrugada del viernes persistirá ambiente frío a muy frío en zonas serranas del norte y centro del país, con mínimas de hasta -5 grados y heladas en regiones montañosas de Baja California, Sonora, Chihuahua y Durango.
Autoridades advirtieron que las lluvias fuertes podrían estar acompañadas de descargas eléctricas y caída de granizo, además de generar crecida de ríos y arroyos, deslaves, encharcamientos e inundaciones en zonas bajas. Asimismo, las rachas intensas de viento podrían provocar caída de árboles y anuncios publicitarios.















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