La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, sostuvieron este jueves una reunión privada de alrededor de una hora para abordar la polémica surgida por la presunta intervención de agentes de Estados Unidos en operativos realizados en esa entidad.
El encuentro ocurrió en la capital del país y se dio en un contexto de creciente debate político sobre los alcances de la cooperación bilateral en materia de seguridad, luego de versiones sobre la presencia de personal extranjero en acciones contra grupos criminales en territorio mexicano.
Hasta el cierre de esta edición, ninguna autoridad había informado sobre acuerdos concretos o conclusiones derivadas de la conversación. Tampoco se precisó si participaron otros funcionarios federales o estatales.
La cita cobra relevancia por la sensibilidad del tema, ya que la participación de agentes extranjeros en México está regulada por disposiciones legales y requiere mecanismos específicos de coordinación institucional.
En días recientes, autoridades federales han insistido en que los operativos en el país son encabezados por instancias mexicanas, mientras gobiernos locales han defendido los esquemas de intercambio de inteligencia y colaboración técnica con agencias internacionales.
El caso en Chihuahua vuelve a exhibir la necesidad de definir con claridad los límites de la cooperación en seguridad, así como la relación operativa entre la Federación y los gobiernos estatales frente al avance del crimen organizado.















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