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Menos jóvenes se independizan en México; sólo 16.9% dejó su hogar antes de los 18 años

La salida temprana del núcleo familiar cayó frente a generaciones anteriores. Especialistas atribuyen el cambio al mayor tiempo de estudios, precariedad laboral, altos costos de vivienda y nuevas dinámicas sociales.

La transición a la vida adulta en México ocurre cada vez más tarde. Sólo el 16.9% de los jóvenes salió de su hogar antes de cumplir los 18 años, una proporción menor a la observada en generaciones previas, lo que refleja cambios económicos, educativos y culturales en el país. 

En contraste, entre las personas nacidas de 1961 a 1967, el 31.1% dejó a su núcleo familiar antes de alcanzar la mayoría de edad, es decir, casi el doble que en la actualidad. El dato confirma una modificación profunda en los tiempos de emancipación juvenil. 

La tendencia también se observa en la formación de nuevas familias. En esa misma cohorte, el 15.9% tuvo a su primer hijo antes de los 18 años, lo que muestra que antes era más común asumir responsabilidades familiares a edades tempranas. 

Diversos análisis señalan que uno de los principales factores detrás de este retraso es el entorno económico. El encarecimiento de la vivienda, salarios insuficientes y empleos inestables dificultan que los jóvenes puedan costear renta, servicios y manutención. En México, estudios previos ubicaron la edad promedio para independizarse cerca de los 28 años, e incluso al alza en años recientes. 

A ello se suma una mayor permanencia en el sistema educativo. Cada vez más jóvenes prolongan estudios universitarios o de posgrado, lo que posterga su entrada plena al mercado laboral y, con ello, la posibilidad de abandonar el hogar paterno.

Especialistas también apuntan a un cambio cultural: vivir más tiempo con la familia dejó de verse necesariamente como fracaso y ahora suele entenderse como una estrategia para ahorrar, compartir gastos o construir mejores condiciones antes de dar el siguiente paso.

El fenómeno no es exclusivo de México. En distintas regiones del mundo también se observa que las nuevas generaciones retrasan hitos tradicionales como independizarse, casarse o tener hijos. Sin embargo, en el caso mexicano, la desigualdad económica y la falta de acceso a vivienda asequible profundizan esa tendencia.

Así, más que una decisión individual, la independencia juvenil se ha convertido en un termómetro de las oportunidades reales que tienen las nuevas generaciones para construir autonomía.

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