La cifra de víctimas por las intensas lluvias que azotaron el centro y oriente del país se elevó a 72 personas fallecidas y 48 desaparecidas, según confirmó el Gobierno de México. Las entidades más afectadas son Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí, donde se mantienen operativos de emergencia y reconstrucción en más de un centenar de frentes de obra.
Las precipitaciones, provocadas por la perturbación tropical 90-E, generaron inundaciones severas, deslaves y el colapso de caminos en al menos 111 municipios. De acuerdo con el micrositio oficial “Afectaciones por lluvias e inundaciones”, habilitado por el gobierno federal, los daños más graves se concentran en Veracruz, con 32 fallecidos y 18 desaparecidos, seguido de Hidalgo (21 muertos y 29 desaparecidos) y Puebla (18 muertos y cinco desaparecidos).
En Querétaro se reportó una víctima fatal, mientras que San Luis Potosí, aunque registró afectaciones en 12 municipios, no ha reportado decesos ni personas desaparecidas hasta el momento.
Durante la conferencia presidencial de este viernes, el titular de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Esteva, informó que el número de localidades incomunicadas se redujo de 288 a 127 entre el 14 y el 17 de octubre, gracias a la reapertura de 161 caminos. “Ya está operando una aplicación que nos permite levantar en tiempo real los daños con evidencia fotográfica”, explicó Esteva, destacando que esta herramienta permite priorizar intervenciones en las zonas más críticas.
Actualmente, más de 4,500 personas y 745 máquinas están desplegadas en labores de limpieza, reconstrucción y atención a damnificados. En Hidalgo, de los 309 caminos dañados, 131 ya fueron reabiertos y 90 operan parcialmente. En Puebla, el número de localidades incomunicadas bajó de 21 a 13.
La Coordinación Nacional de Protección Civil mantiene activos los protocolos de emergencia y ha exhortado a la población a seguir las recomendaciones oficiales, especialmente en zonas de riesgo. Se han habilitado albergues temporales, centros de acopio y brigadas médicas en las regiones más afectadas.
Impacto social y llamado a la solidaridad
Las autoridades locales han solicitado el apoyo de la ciudadanía para colaborar con donaciones y evitar la circulación en zonas vulnerables. Organizaciones civiles y religiosas también han iniciado campañas de ayuda humanitaria. En palabras de la titular de Protección Civil, “la prioridad es localizar a los desaparecidos, garantizar la seguridad de las comunidades y restablecer los servicios básicos”.
La tragedia ha reabierto el debate sobre la resiliencia de la infraestructura en zonas rurales y la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y prevención ante fenómenos hidrometeorológicos extremos, cada vez más frecuentes por el cambio climático.















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