Durante el foro “Compromisos Internacionales sobre el Derecho a la Educación Superior en México”, la diputada Evangelina Moreno Guerra (Morena) subrayó que garantizar el derecho humano a la educación es esencial para reducir desigualdades y ampliar oportunidades en el país. Advirtió que, en un contexto tan desigual como el mexicano, la falta de acceso educativo representa “una desventaja real” que frena la movilidad social.
La integrante de la Comisión de Derechos Humanos llamó a defender este derecho no solo para impulsar el crecimiento individual, sino para transformar las condiciones colectivas. “La educación debe servir para que nos liberemos todas y todos”, señaló.
“El derecho no es una carrera más, es una trinchera”
Moreno Guerra destacó además la responsabilidad de quienes estudian Derecho, profesión que —dijo— exige enfrentar retos persistentes como el acceso a la justicia y el combate a la impunidad. Sostuvo que México necesita profesionistas con valores, capaces de presionar por la democratización social desde una visión del derecho. “Estudiar derecho es convertirse en protector de quienes se busca silenciar y en una espada contra quienes abusan del poder”, afirmó.
UNESCO: avances insuficientes ante exclusión y desigualdad
En el mismo foro, Adolfo Rodríguez Guerrero, especialista en educación de la UNESCO en México, reconoció avances, pero advirtió que persisten problemas estructurales, exclusión y desigualdad. Subrayó que los docentes son actores clave para transformar la educación, aunque requieren mayor apoyo y una revisión profunda del futuro de su profesión.
Rodríguez Guerrero destacó que las juventudes enfrentan retos transversales: desigualdad de género, interculturalidad y falta de empleo digno. Recordó además que la UNESCO identificó ocho dimensiones de exclusión —pobreza, discapacidad, migración, ruralidad, género, etnia, privación de la libertad y orientación sexual— agravadas por la brecha tecnológica.
El especialista alertó que México forma parte de una década de crisis global del aprendizaje, donde los sistemas educativos formales han sido rebasados.
Retos para la formación docente y políticas de largo aliento
Sobre la deserción en la profesión docente, apuntó factores como salarios bajos, aislamiento profesional, emergencias y violencia. Recalcó la urgencia de una formación docente basada en justicia, derechos y convivencia, así como de proteger al magisterio ante procesos de judicialización inmediata.
De cara a 2030, señaló que la estrategia de la UNESCO coincide con el periodo de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que abre una oportunidad para alinear recomendaciones internacionales con políticas nacionales. Consideró indispensable consolidar un sistema nacional de formación docente, pendiente por tensiones gremiales y diferencias entre niveles de gobierno.
Finalmente, celebró el compromiso presidencial de impulsar un diálogo escuela por escuela, para que las y los docentes participen en la construcción de una visión educativa nacional.















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