Ante el crecimiento exponencial de compras en línea, autoridades de seguridad y especialistas en prevención del delito han reforzado la advertencia sobre los riesgos asociados a una práctica cotidiana: desechar cajas, bolsas y sobres de paquetería sin eliminar la información personal que contienen. Esta modalidad de riesgo ha sido denominada como “paquete fantasma”, y se ha convertido en motivo de alerta en varias ciudades, incluida la capital mexicana.
Según autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y expertos en seguridad personal, los delincuentes aprovechan las etiquetas descartadas con nombre, dirección, número telefónico e incluso horarios de entrega para cometer una serie de delitos. Entre los riesgos identificados se encuentran el robo de identidad, la suplantación de datos, fraudes y ataques directos a los domicilios cuando los residentes no se encuentran presentes.
Especialistas señalan que esta información —visible en los envoltorios de paquetería— es particularmente atractiva para delincuentes porque se trata de datos precisos y verificados que no requieren mayor esfuerzo para ser reutilizados con fines ilícitos. Dejar estos datos expuestos, explican, podría facilitar desde llamadas de extorsión hasta intentos de acceso fraudulento a viviendas o cuentas personales.
La recomendación de las autoridades es clara: antes de tirar cualquier caja o bolsa de envío, debes retirar, tachar o destruir las etiquetas y toda información sensible. Esto incluye borrar con marcador indeleble, rasgar el cartón para que los datos personales no puedan ser reconstruidos, o emplear herramientas específicas para eliminar la escritura visible.
Fuentes periodísticas especializadas han reportado que, aunque muchos usuarios consideran esta conducta como un trámite menor, el impacto puede ser serio, especialmente cuando los delincuentes logran correlacionar datos personales con otros elementos disponibles en redes o servicios.
Organizaciones civiles en materia de seguridad también han coincidido en que, en un entorno donde el comercio electrónico sigue expandiéndose, la educación sobre protección de datos físicos y digitales es esencial para reducir las oportunidades de fraude y delitos relacionados con la información personal.
En suma, las autoridades llaman a la población a tomar medidas simples —pero efectivas— para proteger su privacidad y seguridad: no solo recibir paquetes de forma segura, sino también desechar de manera responsable cualquier material que contenga sus datos personales.















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