César Jáuregui presentó este lunes su renuncia como titular de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, luego de una semana de presión política por el operativo en el que murieron dos agentes estadounidenses y dos funcionarios locales. La salida representa la primera consecuencia institucional del caso.
En un mensaje público, Jáuregui admitió inconsistencias en la información difundida inicialmente y asumió responsabilidad política por fallas en los mecanismos de control, comunicación y supervisión dentro de la dependencia. Señaló además que el episodio dañó la confianza pública en la fiscalía.
La crisis estalló tras el accidente de un convoy oficial que se precipitó en una zona serrana de Guachochi. Entre las víctimas estuvieron el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera, otro agente ministerial y dos funcionarios de Estados Unidos cuya presencia no había sido reportada previamente.
Las investigaciones preliminares indican que los agentes extranjeros no participaron directamente en la ejecución del operativo ni en reuniones con mandos militares, pero sí viajaban con el grupo oficial. Esa revelación detonó reclamos por una posible violación a protocolos de cooperación internacional y por la falta de notificación al gobierno federal.
La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó el manejo del caso y sostuvo que toda colaboración con agencias extranjeras debe sujetarse a la ley mexicana. En paralelo, el Senado citó a comparecer a autoridades estatales para esclarecer lo ocurrido.
La gobernadora María Eugenia Campos enfrenta ahora la presión para nombrar relevo en la fiscalía y contener el impacto político de una crisis que escaló del ámbito estatal a la relación bilateral entre México y Estados Unidos















Deja una respuesta