Morena celebra su Congreso Nacional extraordinario para renovar su dirigencia y designar a Ariadna Montiel como nueva presidenta del partido, en un contexto marcado por el escándalo que involucra al exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado de presuntos vínculos con el narcotráfico.
Durante la reunión partidista, la exsecretaria de Bienestar asumirá el liderazgo con el reto inmediato de contener el impacto político de las acusaciones contra Rocha Moya, que han generado una de las mayores crisis recientes para el movimiento fundado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
El relevo en la dirigencia ocurre tras la salida de Luisa María Alcalde, lo que obligó a convocar al Congreso para definir el rumbo del partido en una etapa clave de consolidación política.
La designación de Montiel se da en medio de señalamientos de autoridades estadounidenses que acusan a Rocha Moya de colaborar con el Cártel de Sinaloa, incluyendo presuntas operaciones para favorecer actividades ilícitas y manipulación electoral, acusaciones que el político ha rechazado.
El caso ha provocado un reacomodo político interno: Rocha solicitó licencia al cargo y enfrenta investigaciones, mientras Morena intenta cerrar filas y evitar un mayor desgaste en su imagen pública.
En el Congreso morenista también se discutirán medidas para endurecer los mecanismos de selección de candidatos, ante la presión interna y externa por evitar la infiltración del crimen organizado en sus filas.
Analistas advierten que la llegada de Montiel no sólo implica un cambio de liderazgo, sino una prueba para la cohesión del partido en medio de cuestionamientos sobre su relación con actores del narcotráfico y su capacidad para mantener el control político en un escenario cada vez más polarizado.















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