La fiebre mundialista dejó una factura ambiental para la capital del país: la generación de residuos sólidos aumentó hasta 58 por ciento durante los partidos de la selección mexicana, al pasar de un promedio de 12 mil 400 toneladas diarias a cerca de 19 mil 700 toneladas cada jornada.
El incremento representa alrededor de 7 mil 300 toneladas adicionales de basura al día, una presión extraordinaria para el sistema de recolección, separación y aprovechamiento de residuos de la Ciudad de México.
El fenómeno estuvo relacionado con la concentración de aficionados en espacios públicos, reuniones masivas, consumo de alimentos y bebidas, así como actividades organizadas alrededor de los encuentros del Mundial. Estimaciones previas señalaban que durante la justa deportiva la capital podría acumular miles de toneladas adicionales de residuos por encima de su generación habitual.
Los festejos tras los partidos de la selección mexicana también dejaron una huella visible en calles y zonas de concentración. En algunos puntos de reunión, brigadas de limpieza tuvieron que retirar decenas de toneladas de basura generada por la afluencia de aficionados.
El aumento temporal de residuos puso bajo presión la capacidad operativa de la infraestructura destinada al manejo de basura en la capital, que enfrenta el reto de procesar mayores volúmenes sin incrementar los impactos ambientales.
Autoridades y especialistas han llamado a reforzar las medidas de separación, reciclaje y reducción de desechables durante eventos masivos, ante el desafío que representan las grandes concentraciones de personas para la gestión de residuos urbanos.
Así, mientras el Mundial moviliza emociones y afición, también exhibe uno de los problemas menos visibles de los grandes eventos deportivos: el enorme volumen de desechos que generan en las ciudades sede.















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