Un gran jurado federal en Estados Unidos presentó una acusación formal contra ocho personas señaladas de conspirar para asesinar al presidente Donald Trump, al vicepresidente JD Vance, al empresario Elon Musk y otros asistentes a un evento de la UFC celebrado en los jardines de la Casa Blanca. Las autoridades identificaron al mexicano Abraham Hermosillo Álvarez como el presunto cerebro del plan.
De acuerdo con la acusación, Hermosillo Álvarez llegó a Estados Unidos cuando tenía seis años y formó una familia en ese país. La investigación sostiene que dirigía la operación bajo el alias de «Shepherd» y coordinaba las acciones del grupo mediante la aplicación de mensajería encriptada Signal.
La Fiscalía estadounidense sostiene que el grupo planeó un ataque durante una función especial de la Ultimate Fighting Championship (UFC), organizada en la Casa Blanca con motivo del cumpleaños del mandatario. El plan contemplaba el uso de drones cargados con explosivos para provocar el caos y, posteriormente, la actuación de francotiradores apostados en edificios cercanos para atacar a funcionarios y empresarios considerados «objetivos de alto valor».
La investigación señala que el complot fue descubierto tras una llamada al 911 realizada por la madre de uno de los involucrados, quien alertó a las autoridades por la compra de armas y el comportamiento de su hijo. A partir de esa denuncia, el FBI ejecutó cateos y detenciones en varios estados, asegurando armas, municiones y evidencia digital que, según los fiscales, confirmó la existencia de la conspiración.
Inicialmente fueron detenidos cinco sospechosos, pero la acusación formal presentada esta semana amplió el caso a ocho presuntos participantes. Si son declarados culpables del delito de conspiración para cometer asesinato, varios de los acusados podrían enfrentar cadena perpetua, además de penas adicionales por planear actos de violencia en instalaciones federales protegidas.
Según los documentos judiciales, los presuntos responsables mantenían una estructura organizada con funciones específicas para operadores en campo, pilotos de drones, logística y difusión en redes sociales. Las autoridades afirman que el grupo había expresado posiciones extremistas, antigubernamentales y antisemitas, además de inconformidad con diversas decisiones del gobierno estadounidense.
Hasta el momento, la defensa de los acusados no ha emitido un posicionamiento público sobre los nuevos cargos. El proceso judicial continuará en una corte federal, donde la Fiscalía deberá acreditar la participación de cada uno de los implicados en la presunta conspiración.















Deja una respuesta