La guerra entre Los Mayos y Los Chapitos no ha logrado interrumpir el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Por el contrario, la disputa interna del Cártel de Sinaloa ha dejado miles de víctimas en México, mientras el negocio del narcotráfico mantiene su capacidad operativa gracias a redes de corrupción e infiltración institucional, concluye un informe del International Crisis Group (ICG).
El estudio, titulado Sinaloa’s War of the Splinters: Fighting Crime in Mexico under U.S. Threat, sostiene que, pese a casi dos años de enfrentamientos entre ambas facciones, el mercado del fentanilo permanece prácticamente intacto y continúa abasteciendo la demanda estadounidense.
De acuerdo con el reporte, la ofensiva del gobierno mexicano ha incrementado las detenciones, los decomisos de droga y el aseguramiento de laboratorios clandestinos; sin embargo, estas acciones no han alterado de forma significativa la disponibilidad del fentanilo en Estados Unidos ni la estructura financiera del grupo criminal.
El investigador principal del informe, David Mora, explicó que la violencia ha evolucionado hacia ataques más selectivos y menos indiscriminados, aunque el saldo sigue siendo devastador para la población civil. Según el análisis, el conflicto ha provocado más de 3 mil muertes, desplazamientos forzados y desapariciones sin afectar el funcionamiento del mercado ilícito.
El documento advierte que el principal obstáculo para debilitar al Cártel de Sinaloa no es únicamente su capacidad armada, sino la captura institucional de organismos públicos por parte del crimen organizado.
El ICG sostiene que las organizaciones criminales mantienen vínculos con corporaciones policiacas, autoridades locales y estructuras gubernamentales, lo que les permite reemplazar rápidamente a operadores detenidos y conservar el control sobre rutas de producción y tráfico de drogas.
El informe también cuestiona que la estrategia centrada en capturas y aseguramientos sea suficiente para reducir el poder del narcotráfico. Señala que, mientras no se desmantelen las redes de corrupción y protección política, las organizaciones criminales conservarán capacidad para regenerarse y mantener el flujo de drogas hacia el mercado estadounidense.
El análisis surge en un contexto de creciente presión de Washington sobre México para contener el tráfico de fentanilo, droga responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos. Aunque las autoridades mexicanas reportan decomisos históricos de pastillas y precursores químicos, especialistas advierten que esos golpes no han reducido de manera sustancial la oferta disponible al otro lado de la frontera.















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