La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, reconoció haber sostenido conversaciones con personas que se presentaron como intermediarios o agentes vinculados a autoridades de Estados Unidos, aunque aseguró que esos contactos ocurrieron dentro del marco de la coordinación institucional entre ambos países en materia de seguridad.
La mandataria confirmó la autenticidad de las conversaciones luego de la difusión de nuevos audios en los que dialoga con presuntos intermediarios estadounidenses sobre posibles escenarios legales y su disposición para proporcionar información relacionada con asuntos de seguridad.
En un posicionamiento público, Marina del Pilar sostuvo que las grabaciones corresponden a conversaciones privadas y enfatizó que las referencias a compartir información se limitaron a la colaboración oficial que mantienen las autoridades mexicanas y estadounidenses para combatir a la delincuencia organizada. Añadió que cualquier intercambio de información se realiza únicamente mediante los canales institucionales previstos por la ley.
Dice que los interlocutores no acreditaron representar oficialmente a EU
La gobernadora precisó que las personas con las que habló se presentaron como agentes o intermediarios de autoridades estadounidenses, pero reconoció que nunca acreditaron formalmente esa representación ni exhibieron documentos oficiales que respaldaran sus planteamientos. Según su versión, durante esos encuentros le expusieron distintos escenarios legales sin entregar requerimientos formales.
Los audios difundidos muestran a la mandataria expresando preocupación por una eventual investigación en Estados Unidos y manifestando disposición para colaborar con información obtenida en las mesas de seguridad, declaraciones que detonaron un nuevo debate político sobre la relación entre autoridades mexicanas y agencias estadounidenses.
Caso revive polémica por la cancelación de su visa
La controversia se suma a la generada semanas atrás, cuando Marina del Pilar reconoció haber realizado gestiones para que el gobierno estadounidense reconsiderara la revocación de su visa, aunque entonces negó haber negociado acuerdos o beneficios personales con autoridades de ese país.
La mandataria reiteró que su actuación se ha desarrollado dentro del marco de la cooperación binacional en seguridad y rechazó que exista alguna negociación irregular con funcionarios estadounidenses. Sin embargo, la confirmación de los contactos con intermediarios reavivó el escrutinio sobre el contenido de los audios y el alcance de esas conversaciones.















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