La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, responsabilizó este martes a su antecesor, Jaime Bonilla Valdez, de estar detrás de la grabación y difusión de los audios en los que se le escucha hablar con presuntos intermediarios estadounidenses sobre la revocación de su visa.
Durante una conferencia de prensa, la mandataria sostuvo que fue víctima de una «trampa» organizada por el exgobernador, a quien acusó de aprovechar una reunión relacionada con su situación migratoria para grabar una conversación privada y utilizarla posteriormente con fines políticos.
«Confié de buena fe en mi antecesor»
Ávila Olmeda explicó que Bonilla le ofreció reunirse con personas que supuestamente tenían contactos con autoridades de Estados Unidos y que podrían orientarla respecto a la cancelación de su visa.
«En ese contexto, Jaime Bonilla me ofreció reunirme con personas de EU para platicar sobre mi visa. Confié de buena fe en mi antecesor», declaró la gobernadora.
Añadió que nunca imaginó que el encuentro formaría parte de una estrategia para obtener una grabación que después sería difundida públicamente.
Niega haber traicionado a México
La mandataria rechazó que durante esa conversación hubiera entregado información que comprometiera la seguridad nacional o los intereses del Estado mexicano.
Afirmó que jamás ha traicionado al país y sostuvo que las expresiones difundidas fueron sacadas de contexto para construir una narrativa política en su contra. También adelantó que analiza emprender acciones legales por la filtración de los audios y por la presunta manipulación del material.
El caso escala la confrontación entre Morena en Baja California
Las declaraciones de Marina del Pilar profundizan el enfrentamiento político con Jaime Bonilla, ambos militantes de Morena y exaliados.
La gobernadora aseguró que aceptó la reunión en un intento por resolver un asunto personal relacionado con su visa estadounidense y porque confió en quien había sido su antecesor en el gobierno estatal. Sin embargo, afirmó que todo fue una operación para perjudicarla políticamente.















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