A siete años de la reforma laboral de 2019, especialistas advirtieron que persisten la opacidad en el manejo de cuotas sindicales, las deficiencias en la representación de los trabajadores y los obstáculos para garantizar una auténtica democracia dentro de las organizaciones gremiales.
Durante el conversatorio «Reformas laborales y nuevo sindicalismo en México», realizado en la Cámara de Diputados, señalaron que modificar las leyes no ha sido suficiente para erradicar viejas prácticas sindicales ni garantizar que los cambios legislativos se traduzcan en mejores condiciones de trabajo.
Ángel Pazos Romero, coordinador del diálogo sindical de la Fundación Friedrich Ebert en México, planteó evaluar los resultados de la reforma de 2019 para determinar qué mecanismos han funcionado y cuáles requieren ajustes.
Urgió a revisar «lo que reformamos en 2019, si ha valido la pena, qué está funcionando, qué hay que seguir mejorando, qué hay que cambiar o ajustar».
El especialista sostuvo que, aunque la legislación abrió la puerta a elecciones sindicales mediante voto personal, libre, directo y secreto, la transformación depende de que los propios trabajadores ejerzan sus derechos y participen en las decisiones de sus organizaciones.
Sólo 35 mil contratos colectivos fueron legitimados
Uno de los principales resultados de la reforma laboral fue la revisión de los contratos colectivos de trabajo.
Pazos Romero informó que, tras depurar los registros, se identificaron aproximadamente 250 mil contratos, de los cuales poco más de 35 mil fueron legitimados mediante el voto de los trabajadores.
La diferencia, sostuvo, abre interrogantes sobre la existencia de contratos de protección patronal, utilizados por organizaciones sindicales que presuntamente no representaban los intereses de sus agremiados.
«¿Qué sucedió con los otros contratos? Pues nuestra teoría, porque no hay hoy una información que pueda confirmarlo, no hay una investigación que lo pueda hacer, pues muchos de ellos seguramente eran contratos de protección patronal», señaló.
Aclaró que se trata de una hipótesis que no cuenta con una investigación concluyente.
Cuestionan manejo de cuotas sindicales
El representante de la Fundación Friedrich Ebert identificó la falta de rendición de cuentas como una de las mayores debilidades del nuevo modelo sindical.
Denunció que numerosas dirigencias no informan con claridad cuánto reciben por concepto de cuotas ni cómo utilizan los recursos aportados por sus afiliados.
«Es la pata más floja de la nueva mesa que hemos construido, son contadísimos los sindicatos que rinden cuentas, la mayoría lo hace de manera simulada», acusó.
Subrayó que los recursos sindicales pertenecen a los trabajadores y no a sus dirigentes, por lo que su administración debe responder a decisiones colectivas.
También cuestionó que algunas organizaciones únicamente consulten a sus bases cuando los acuerdos salariales y contractuales ya fueron negociados con los patrones, en lugar de involucrarlas desde la elaboración de los pliegos petitorios.
Alertan por informalidad y baja sindicalización
Alberto Romero García, profesor de la Universidad Obrera de México «Vicente Lombardo Toledano», expuso que uno de los principales desafíos del sindicalismo es ampliar la organización colectiva y combatir las modalidades de contratación que dificultan el ejercicio de los derechos laborales.
Con base en cifras que atribuyó a la Encuesta Nacional del Empleo del segundo trimestre de 2026, señaló que 33 millones de trabajadores se encuentran en condiciones de informalidad o subcontratación, mientras que 5.3 millones están sindicalizados.
El académico alertó que los contratos por honorarios y otras modalidades de contratación pueden convertirse en obstáculos para la organización gremial.
«Tenemos que evitar que haya contratos de simulación, que haya contratos por honorarios, por diferentes tipos de contrataciones que son de risa y de lástima para la clase trabajadora», expresó.
Acusan fragmentación y disputas por dirigencias
Romero García cuestionó que, lejos de fortalecer la unidad sindical, la reforma de 2019 haya coincidido, según su apreciación, con la proliferación de organizaciones dentro de una misma rama productiva.
«Lo que pasó es que se crearon 15, 20, 30 sindicatos dentro de una rama», afirmó.
Consideró que esta fragmentación debilita la capacidad de negociación de los trabajadores y favorece disputas por posiciones de poder dentro de las organizaciones.
Propuso recuperar los principios de solidaridad, igualdad, fraternidad y justicia, así como crear escuelas de capacitación política, laboral, profesional y sindical.
También planteó exigir a quienes aspiren a cargos de representación sindical que presenten planes de trabajo verificables para evaluar el cumplimiento de sus compromisos.
Exigen dos días de descanso con jornada de 40 horas
En materia de reducción de la jornada laboral, Pazos Romero defendió que la semana de 40 horas debe garantizar dos días de descanso efectivo para los trabajadores.
«No tienen que ser los dos días de descanso juntos, tampoco tienen que ser el sábado y el domingo, pero sí tienen que ser dos a la semana porque las personas trabajadoras necesitan más tiempo para ellas y sus familias», afirmó.
El especialista también pidió fortalecer la vigilancia sobre las empresas registradas en el Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas (REPSE), ante posibles intentos de utilizar la subcontratación para eludir obligaciones laborales.
Respecto del empleo en plataformas digitales, consideró necesario endurecer la supervisión de las empresas y revisar los requisitos de acceso a la seguridad social.
«Le hace falta a la Secretaría del Trabajo ser más dura con las empresas, bajar los porcentajes de exclusión para que sean más las personas trabajadoras de plataformas que alcancen la seguridad social», señaló.
Reclaman mayor participación de mujeres en sindicatos
Pazos Romero reconoció avances en la incorporación de mujeres a las dirigencias sindicales, pero advirtió que su presencia debe traducirse en capacidad real para intervenir en las decisiones y promover mejores condiciones laborales.
Llamó a las dirigentes a ejercer plenamente su liderazgo y a los hombres que ocupan cargos sindicales a garantizar que las demandas de las trabajadoras sean escuchadas.
Por su parte, la diputada Margarita García García, del Partido del Trabajo y secretaria de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, reconoció que uno de los pendientes es difundir las reformas aprobadas por el Congreso.
Lamentó que numerosos trabajadores desconozcan los derechos establecidos en la legislación y planteó ampliar los espacios de capacitación.
«Es muy triste saber que desconocen totalmente sus derechos», expresó.
El encuentro, celebrado en el Museo Legislativo «Sentimientos de la Nación», dejó sobre la mesa la necesidad de evaluar no sólo las modificaciones a la ley, sino sus resultados en materia de representación sindical, transparencia, contratación colectiva y protección de los trabajadores.















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