Diputados y especialistas coincidieron en la necesidad de visibilizar las problemáticas que enfrentan las mujeres privadas de la libertad y sus hijas e hijos, así como impulsar una legislación con perspectiva de género, derechos humanos y reinserción social que mejore sus condiciones de vida.
Al inaugurar el foro Mujeres en reclusión, el diputado Felipe Miguel Delgado Carrillo afirmó que hablar de mujeres en prisión implica reconocer una realidad compleja y frecuentemente ignorada.
“Es hablar de una realidad compleja, es dolorosa y muchas veces es ignorada”, expresó.
El legislador advirtió que la problemática no sólo afecta a las internas, sino también a sus familias. “No puede haber transformación si no hay un tema de justicia social y si no hay un tema de equidad y piso parejo en todos lados, incluso dentro de los centros de reclusión”.
Detalló que persisten rezagos estructurales como infraestructura inadecuada, deficiente acceso a servicios de salud, escasez de programas de reinserción, limitado acceso a educación y capacitación laboral, así como falta de condiciones dignas para la maternidad.
Añadió que niñas y niños que viven en prisión también enfrentan consecuencias como desarrollo infantil limitado, condiciones emocionales complejas y separación forzada de sus madres.
Delgado Carrillo explicó que el propósito del foro es construir propuestas legislativas para presentarlas ante el pleno de la Cámara de Diputados “como un acto de justicia social”.
Por su parte, Alcohólicos Anónimos, a través de María de Lourdes Mendoza Vázquez, alertó que “el 40 por ciento de las mujeres que están privadas de su libertad tienen problemas de alcoholismo” y que un porcentaje similar cometió delitos en estado de ebriedad.
Explicó que los programas de apoyo en centros penitenciarios buscan una rehabilitación integral. “No nada más vas a dejar de beber, también vas a dejar de sufrir”, sostuvo, al señalar que ello favorece la reinserción social.
En tanto, la trabajadora social Elibet Herrera destacó la importancia del deporte, la cultura y la recreación como herramientas para reconstruir proyectos de vida.
“La reinserción no ocurre automáticamente al salir de un centro penitenciario. Es un proceso que se construye día a día”, afirmó.
Indicó que en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Marta Acatitla operan diversos programas con impacto en cientos de mujeres. “El sistema penitenciario no debería ser únicamente un espacio de contención. Debe ser, como lo manda nuestra ley, un espacio de transformación”.
A su vez, la maestra Anahi Izquierdo Romero informó que alrededor de 13 mil mujeres se encuentran privadas de la libertad, equivalentes al 5.4 por ciento de la población penitenciaria nacional.
Sin embargo, advirtió que son quienes más padecen violaciones a derechos humanos. Precisó que “el 46.9 por ciento de mujeres privadas de la libertad no tienen una sentencia”, mientras muchas ingresan al sistema penal por factores estructurales como pobreza, violencia y falta de oportunidades.
También señaló que cerca del 68 por ciento tiene hijas o hijos menores de edad, lo que evidencia el impacto intergeneracional del encarcelamiento.
Al cierre del encuentro, participantes coincidieron en integrar propuestas para mejorar la calidad de vida de las mujeres en reclusión y garantizar sus derechos, así como los de sus niñas y niños.














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