El Mundial 2026 ya cobró a sus primeras víctimas. Turquía y Haití se convirtieron en las primeras selecciones eliminadas matemáticamente del torneo tras una segunda jornada que dejó drama, frustración y una de las decisiones arbitrales más polémicas desde el arranque de la Copa del Mundo.
La caída turca fue especialmente dolorosa. En Santa Clara, Paraguay resistió durante más de un tiempo completo con diez hombres y se aferró a una ventaja conseguida apenas al minuto de juego gracias a un misil de Matías Galarza, suficiente para firmar un heroico 1-0 que sepultó las aspiraciones de los europeos. Con dos derrotas consecutivas, Turquía quedó fuera de combate antes de disputar su último partido de grupo.
Horas antes, Haití también confirmó su adiós prematuro tras encadenar derrotas en el Grupo C. El combinado caribeño, que regresaba a una Copa del Mundo después de más de cinco décadas de ausencia, no logró sostener el sueño y se convirtió en otro de los equipos que abandonan el escenario mundialista antes de tiempo.
La expulsión que cambió el partido
Pero el episodio que dominó la conversación mundialista ocurrió lejos de los goles.
Miguel Almirón, referente paraguayo, pasó a la historia de la peor manera. En medio de una discusión con el turco Mert Müldür, el exjugador del Newcastle se cubrió la boca con la mano mientras intercambiaba palabras con su rival. El VAR detectó la acción y el árbitro mostró la tarjeta roja directa.
La sanción no obedeció a una agresión física ni a una entrada violenta. Fue la aplicación de una nueva disposición impulsada por FIFA e IFAB para evitar insultos o expresiones discriminatorias ocultas. La norma establece que cualquier futbolista que se cubra la boca con la mano, el brazo o la camiseta durante una confrontación puede ser expulsado.
La medida nació tras la controversia protagonizada meses atrás entre Vinícius Júnior y Gianluca Prestianni en la Liga de Campeones, incidente que impulsó la creación de la llamada «Ley Vinícius».
Paraguay resistió y Turquía se derrumbó
La roja parecía el comienzo de la tragedia para Paraguay.
Con más de 45 minutos por delante, Turquía se lanzó al ataque. Acumuló posesión, remates y centros al área, mientras Paraguay retrocedía cada vez más cerca de su portería. Sin embargo, los sudamericanos encontraron en la resistencia defensiva su mejor argumento.
Cada despeje fue celebrado como un gol. Cada minuto consumido aumentó la desesperación turca.
Cuando llegó el silbatazo final, los paraguayos festejaron como si hubieran conquistado un título. Turquía, en cambio, se desplomó. El equipo que llegó al Mundial señalado como uno de los proyectos emergentes del futbol europeo se convirtió en el primer gran fracaso deportivo del torneo.
Mientras Haití y Turquía hacen maletas, el Mundial 2026 ya encontró sus primeras historias de supervivencia y sus primeros condenados. Y también dejó una advertencia para todos los futbolistas: en esta Copa del Mundo, hasta taparse la boca puede costar una expulsión.















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