La Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció una nueva estrategia de expansión de energías renovables rumbo a 2030, que incluye el desarrollo de proyectos hidroeléctricos, solares, eólicos y geotérmicos en distintas regiones del país, así como dos proyectos emblemáticos: el sistema Oasis en Baja California Sur y la central fotovoltaica Puerto Peñasco, que será la más grande de América al concluir su construcción.
Durante la conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja Alor, afirmó que el crecimiento económico, industrial y social del país obliga a fortalecer la capacidad de generación eléctrica con fuentes limpias y confiables.
“México necesita cada vez más electricidad. La necesitan los hogares, las escuelas, las industrias, los comercios, el transporte y, sobre todo, las nuevas inversiones que están llegando a nuestro país. Esa electricidad necesitamos hacerla de manera suficiente, accesible, confiable y renovable. Ese es nuestro reto”, sostuvo.
La funcionaria explicó que la planeación energética nacional contempla aprovechar los recursos naturales disponibles en cada región del país. Mientras que el sur y sureste concentrarán proyectos hidroeléctricos por su disponibilidad de agua, el norte y noroeste serán impulsados con generación solar; las zonas costeras y el Istmo de Tehuantepec con energía eólica; y entidades como Baja California Sur, Baja California, Jalisco, Puebla y Michoacán con proyectos geotérmicos.
Proyecto Oasis: energía solar, baterías e hidrógeno verde
Uno de los anuncios centrales fue el denominado Proyecto Oasis, que se desarrollará en el sistema eléctrico Mulegé, en Baja California Sur, una región aislada del Sistema Eléctrico Nacional que actualmente depende en gran medida de combustibles fósiles.
“Estamos trabajando para dar una solución que permita aprovechar los recursos naturales de esa región y avanzar hacia un suministro limpio, eficiente y autosuficiente”, señaló Calleja Alor.
El proyecto integrará una central fotovoltaica de 72 megawatts (MW), un sistema de almacenamiento con baterías de 20 MW y una planta de producción de hidrógeno verde.
La directora de la CFE detalló que la electricidad generada por los paneles solares alimentará electrolizadores que separarán el hidrógeno contenido en el agua. Posteriormente, ese hidrógeno será almacenado y utilizado para generar electricidad cuando disminuya la producción solar.
“La energía solar que no se utiliza de inmediato la vamos a guardar en forma de hidrógeno y más tarde, incluso durante la noche, podremos utilizarla”, explicó.
Según las proyecciones de la empresa, el proyecto permitirá abastecer el equivalente al consumo de aproximadamente 41 mil hogares, producir 120 metros cúbicos de agua para la población, evitar más de 94 mil toneladas de emisiones de dióxido de carbono y reducir significativamente el uso de diésel en la región.
Puerto Peñasco: la mayor central solar de América
La titular de la CFE también destacó los avances de la central fotovoltaica Rafael Galván Maldonado, conocida como Puerto Peñasco, en Sonora, considerada uno de los proyectos estratégicos de la transición energética nacional.
“Cuando concluyamos las cuatro etapas que forman este proyecto, vamos a tener una capacidad total de mil megawatts de energía generada y esto lo va a convertir en la central fotovoltaica más grande de América”, afirmó.
Actualmente, las dos primeras etapas ya están en operación y aportan 400 MW al sistema eléctrico, además de 72 MW de almacenamiento. Las fases tres y cuatro añadirán 580 MW de capacidad fotovoltaica y 174 MW adicionales de almacenamiento energético.
Al finalizar su construcción, la central alcanzará una capacidad de generación de mil MW y 246 MW de almacenamiento mediante baterías.
La inversión total supera los mil 400 millones de dólares e incorpora tecnología de condensador sincrónico para fortalecer la estabilidad y confiabilidad del sistema eléctrico nacional.
Energía suficiente y confiable
Calleja Alor sostuvo que la expansión de las energías renovables se desarrollará sin comprometer la seguridad energética del país.
“La CFE ya cuenta con una base sólida de generación renovable. Estamos ampliando esa capacidad en todo el país y lo estamos haciendo sin perder de vista lo esencial: garantizar electricidad suficiente, accesible y confiable para todas las familias mexicanas”, concluyó.














