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Hermanos de Selena Quintanilla chocan por más de un millón de dólares

Pleito por legado de Selena enfrenta a A.B. y Suzette Quintanilla

El legado de Selena Quintanilla abrió un nuevo frente dentro de su propia familia.

Abraham “A.B.” Quintanilla III demandó a su hermana Suzette Quintanilla Arriaga y a empresas vinculadas con la administración de los negocios de la fallecida “Reina del Tex-Mex”, en un litigio en el que reclama más de un millón de dólares por ganancias que asegura no haber recibido.

La demanda civil fue presentada el 10 de septiembre en el condado de Nueces, Texas, y plantea reclamos relacionados con presunto incumplimiento contractual, deberes fiduciarios y la administración de los ingresos derivados del legado artístico y comercial de Selena.

A.B., músico, productor y exintegrante de Selena y Los Dinos, sostiene que tiene derecho a una parte de las ganancias netas generadas por derechos de entretenimiento, propiedad intelectual y otros negocios asociados con su hermana, asesinada en 1995.

Reclama cuentas y documentos financieros

El músico no sólo busca una indemnización.

De acuerdo con reportes basados en la demanda, A.B. pretende obtener documentos financieros de aproximadamente una década, conocer cuánto dinero se generó y determinar qué cantidades, según su versión, dejaron de entregársele.

La querella solicita más de un millón de dólares en reparación económica y también plantea una rendición de cuentas de las operaciones relacionadas con el patrimonio comercial de Selena. A.B. pidió además que el caso sea llevado ante un jurado.

El reclamo se remonta a acuerdos establecidos después de la muerte de la cantante.

Según la demanda, integrantes de la familia Quintanilla y Chris Pérez, viudo de Selena, pactaron la distribución de beneficios vinculados con sus derechos de entretenimiento. A.B. sostiene que le corresponde una cuarta parte de determinados ingresos netos.

Pleito alcanza a las empresas que manejan el nombre de Selena

La demanda también involucra a Q Production, Inc. y Q Productions, Inc., dos entidades ligadas a la explotación y administración de los negocios relacionados con Selena.

Documentos citados por ABC/KTRK señalan que una de las compañías fue establecida por Abraham Quintanilla Jr., padre de Selena, después de la muerte de la cantante, mientras que otra habría sido creada posteriormente por Suzette.

A.B. acusa a su hermana de haber ejercido control sobre las operaciones y la información financiera de las empresas y sostiene que no pudo conocer antes la dimensión de las supuestas diferencias porque no tenía acceso completo a los libros.

Las acusaciones deberán probarse durante el proceso judicial.

Suzette negó robo o apropiación indebida

El enfrentamiento ya había salido a la luz pública antes de que trascendieran los detalles de la demanda presentada en Texas.

A principios de septiembre, Suzette y su madre, Marcella Quintanilla, rechazaron públicamente señalamientos de irregularidades.

En un comunicado conjunto afirmaron que Suzette no había robado, malversado ni tomado indebidamente dinero o bienes pertenecientes a A.B., a otros integrantes de la familia o a las empresas familiares. En ese momento también aseguraron que no habían localizado una demanda formal en registros públicos.

A.B. respondió posteriormente que Suzette y sus abogados habían sido informados mediante correo certificado y correo electrónico y difundió documentos con los que buscó respaldar su versión.

“Viene de años”, sostiene A.B. Quintanilla

El productor ha señalado que el conflicto no surgió recientemente.

En mensajes difundidos en redes sociales aseguró que el proceso es resultado de años de decisiones y circunstancias familiares que había optado por mantener en privado.

La disputa adquirió ahora una dimensión judicial: el hermano de Selena exige acceso a las cuentas, reclama el pago de las cantidades que considera pendientes y responsabiliza a Suzette de decisiones administrativas que, afirma, le han causado pérdidas superiores al millón de dólares.

El legado de Selena, otra vez en los tribunales

Selena Quintanilla murió el 31 de marzo de 1995, cuando tenía 23 años, pero su música, nombre e imagen mantienen un alto valor comercial más de tres décadas después.

Ese patrimonio ha generado proyectos musicales, productos, licencias y acuerdos comerciales que mantienen vigente a la cantante y que ahora están en el centro del enfrentamiento entre dos de sus hermanos.

El tribunal deberá determinar si existieron incumplimientos contractuales o fiduciarios y, en su caso, establecer si A.B. tiene derecho al dinero que reclama.

Por ahora, más de un millón de dólares y las cuentas del legado de Selena separan a los hermanos Quintanilla en los tribunales de Texas.

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