La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un llamado al respeto a la soberanía nacional tras calificar como “desafortunadas” las declaraciones del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y advirtió que ningún diplomático puede asumir conductas injerencistas en asuntos internos del país.
“Un embajador no puede tener una actitud injerencista”, sostuvo la mandataria federal al referirse a comentarios recientes del diplomático, particularmente en el contexto de los hechos registrados en Sinaloa, los cuales —dijo— adquieren “una relevancia distinta” frente a la situación actual.
Sin mencionar sanciones o acciones concretas, Sheinbaum subrayó que corresponde a su gobierno garantizar el respeto a México: “A la presidenta le corresponde garantizar el respeto y la soberanía de México y el cumplimiento de las leyes”.
La titular del Ejecutivo insistió en que la política exterior mexicana se basa en el respeto mutuo y la cooperación, pero dejó claro que existen límites: “México debe ser respetado por todas las naciones del mundo”. En ese sentido, reiteró que el papel de los embajadores debe circunscribirse a una relación diplomática institucional y no a opiniones o intervenciones en la política interna.
Durante su posicionamiento, Sheinbaum evocó un pasaje atribuido al expresidente Miguel de la Madrid para ilustrar la complejidad histórica de la relación con Estados Unidos. Citó: “Los norteamericanos entre más blandito encuentran más se van metiendo… estamos frente a gente ruda que no busca un entendimiento sino imponerse”.
No obstante, marcó distancia con esa visión en términos absolutos y apostó por una relación equilibrada: “Nuestro interés es un respeto de colaboración y de entendimiento, pero tiene que ser muy claro el respeto”.
La presidenta enfatizó que, pese a las diferencias, su administración no busca confrontación con Washington: “Nuestro objetivo nunca será establecer malas relaciones ni con el gobierno de Estados Unidos ni con sus embajadores”. Sin embargo, reiteró que la defensa de la soberanía es un principio irrenunciable.
En ese marco, también delineó el papel de las instituciones mexicanas ante cualquier situación derivada de estos hechos: “En nuestro marco, a la Fiscalía le corresponde su parte y al Poder Judicial la suya”, indicó, al subrayar la división de responsabilidades dentro del Estado mexicano.
Cuestionada directamente sobre si las declaraciones del embajador tienen tintes injerencistas, Sheinbaum evitó una descalificación categórica, aunque dejó abierta la interpretación pública: “Que cada quien lo califique”.
El posicionamiento se da en un momento de alta sensibilidad en la relación bilateral, particularmente por temas de seguridad y cooperación, en los que México ha insistido en mantener coordinación, pero bajo principios de soberanía y no intervención.















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