El Servicio de Administración Tributaria (SAT) pisó el acelerador en las auditorías, pero cada revisión está dejando menos dinero en las arcas públicas.
Durante el primer semestre de 2026, el fisco realizó 28 mil 830 actos de fiscalización y obtuvo por ellos 580 mil 782 millones de pesos. Aunque efectuó 5 mil 598 revisiones más que en el mismo periodo de 2025, los recursos obtenidos disminuyeron 1.05 por ciento, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda.
El deterioro es más evidente cuando se mide cuánto dinero consigue el Gobierno por cada revisión.
En promedio, cada acto de fiscalización generó 20.1 millones de pesos durante enero-junio de 2026, el nivel más bajo desde 2021. Frente al máximo alcanzado durante el primer semestre de 2024, la recaudación promedio por auditoría se desplomó 49.3 por ciento.
Se agota la mina de los grandes contribuyentes
El retroceso apunta a un cambio de fondo: el SAT encuentra cada vez menos grandes adeudos susceptibles de generar cobros extraordinarios.
La estrategia fiscal iniciada durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador concentró esfuerzos en grandes empresas, eliminó las condonaciones fiscales y emprendió revisiones de ejercicios anteriores.
Los ingresos derivados de esas acciones crecieron con fuerza desde 2020, llegaron a máximos en 2024 y comenzaron a perder dinamismo en 2025.
Allen Saracho Carrillo, integrante de la Comisión Fiscal del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), explicó que el margen para seguir obteniendo grandes cantidades de los mismos contribuyentes se ha reducido.
En otras palabras, buena parte de los grandes corporativos que podían generar regularizaciones multimillonarias ya fueron revisados o se encuentran al corriente, por lo que difícilmente se repetirán los cobros extraordinarios de años anteriores.
SAT amplía la mira hacia otros sectores
Ante ese escenario, la autoridad fiscal está extendiendo sus revisiones hacia segmentos que anteriormente no enfrentaban el mismo grado de vigilancia.
Durante 2026, el SAT ha publicado tasas efectivas de ISR para actividades como comercio mayorista y minorista, construcción, electricidad, minería y servicios financieros, con el propósito de identificar contribuyentes cuyos pagos estén por debajo de los parámetros determinados por la autoridad.
El Plan Maestro 2026 establece precisamente una estrategia de fiscalización enfocada en contribuyentes identificados con conductas de riesgo y en el combate a empresas factureras. El objetivo general del organismo es alcanzar una recaudación histórica de 5.8 billones de pesos durante el año.
Sin embargo, ampliar el universo de contribuyentes auditados plantea un problema: las revisiones pueden resultar más costosas y producir recuperaciones menores.
Cae rentabilidad de la fiscalización
Los propios indicadores de Hacienda reflejan esa pérdida de potencia.
En el primer semestre de 2024, el Gobierno recuperaba 315 pesos por cada peso invertido en fiscalización. La cifra bajó a 246 pesos en 2025 y se ubicó en 250.5 pesos durante la primera mitad de 2026.
Aunque existe una ligera recuperación respecto al año pasado, el rendimiento permanece casi 20 por ciento debajo del observado dos años atrás.
La paradoja para el SAT es clara: audita más contribuyentes, pero obtiene menos dinero por cada revisión.
Modelo recaudatorio muestra señales de desgaste
La pérdida de efectividad ocurre mientras el Gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene como prioridad elevar los ingresos públicos sin impulsar una reforma fiscal integral.
México Evalúa advirtió que la disminución de los ingresos provenientes de fiscalización ya repercute en el desempeño general de la recaudación tributaria.
Durante el periodo analizado, los ingresos tributarios sumaron poco más de 2.9 billones de pesos, con un crecimiento real de apenas 0.4 por ciento, el menor avance registrado desde 2021.
El resultado exhibe los límites de una estrategia que durante los últimos años permitió incrementar los ingresos mediante auditorías, regularizaciones y presión sobre grandes contribuyentes.
Ahora el reto para Hacienda será sostener la recaudación cuando los grandes adeudos son menos abundantes y las nuevas auditorías producen cantidades menores.
El SAT tiene más auditorías sobre la mesa, pero cada una deja menos en la caja.















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