El flujo de fentanilo detectado por autoridades estadounidenses mantiene una tendencia a la baja en 2026, pero la reducción no ha disminuido la presión de Donald Trump sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum.
A menos de dos semanas de que concluya el año fiscal estadounidense, el Presidente de Estados Unidos reconoció que México ha elevado los decomisos de drogas, destruido laboratorios clandestinos y desplegado más elementos de seguridad en la frontera. Al mismo tiempo, advirtió que el gobierno mexicano debe hacer “mucho más” contra los cárteles, sus finanzas y las redes de protección política.
En su determinación anual sobre los principales países productores o de tránsito de drogas, enviada al Congreso el 15 de septiembre, Trump mantuvo a México entre las 23 naciones consideradas relevantes para el tráfico o producción de narcóticos. Estar incluido en la lista, precisa el propio documento, no significa que Washington considere insuficientes por sí mismos los esfuerzos del gobierno señalado.
La Casa Blanca sostuvo que los decomisos de fentanilo y otras drogas que intentan ingresar a Estados Unidos han disminuido en más de la mitad frente a los niveles previos, una reducción que la administración Trump atribuye a sus políticas fronterizas y a las operaciones contra organizaciones criminales.
Fentanilo pierde volumen en la frontera
La caída es especialmente visible en el fentanilo.
Datos de Customs and Border Protection, CBP, muestran que las incautaciones nacionales de esa droga alcanzaron unas 27 mil libras en el año fiscal 2023 y bajaron a cerca de 21 mil 900 en 2024. Para agosto de 2025 sumaban unas 11 mil 459 libras.
Durante 2026, CBP ha continuado reportando volúmenes mensuales menores a los máximos observados en años anteriores. En julio decomisó mil 54 libras de fentanilo y en agosto 773 libras.
La propia Casa Blanca aseguró en julio que las incautaciones nacionales de fentanilo habían caído 45 por ciento en el año fiscal 2025, mientras que las muertes asociadas con opioides sintéticos disminuyeron 22 por ciento entre 2024 y 2025, de acuerdo con cifras difundidas por el gobierno estadounidense.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó a principios de septiembre que los decomisos de drogas en la frontera estadounidense habían disminuido 50 por ciento, mientras las incautaciones realizadas del lado mexicano aumentaron de forma significativa.
La metanfetamina rompe la tendencia
La caída, sin embargo, no se replica en la metanfetamina.
En mayo, CBP informó que sus oficiales ya habían confiscado 152 mil libras de metanfetamina durante el año fiscal 2026, cantidad que entonces ya superaba todo lo decomisado durante el año fiscal 2025.
El dato modifica la fotografía del tráfico de drogas sintéticas: mientras el volumen de fentanilo interceptado ha retrocedido respecto de los máximos registrados entre 2023 y 2024, la metanfetamina mantiene una presión creciente sobre los puertos de entrada.
Las autoridades estadounidenses también han advertido cambios en los métodos de contrabando. CBP reportó una transición de tabletas de fentanilo hacia presentaciones en polvo, más concentradas y fáciles de ocultar, lo que complica medir el riesgo únicamente por el peso de los cargamentos confiscados.
Trump reconoce resultados, pero sube las exigencias
Pese a reconocer las acciones del gobierno de Sheinbaum, Trump sostuvo que México debe realizar operaciones adicionales contra las organizaciones que Washington ha clasificado como terroristas.
“México debe tomar acciones adicionales” contra esas agrupaciones, señaló la determinación presidencial.
Washington pidió además aumentar las inspecciones en puertos de entrada, involucrar en mayor medida al sector privado en la vigilancia de las cadenas de suministro y elevar la inversión destinada a fuerzas de seguridad.
Trump también exigió identificar, detener y procesar a funcionarios públicos que hayan colaborado con organizaciones del narcotráfico.
El documento sostiene que las inversiones actuales de México en materia de seguridad son insuficientes para ampliar las campañas contra los cárteles, sus estructuras financieras y sus redes criminales.
Sheinbaum responde: EU también debe rendir cuentas
La exigencia abrió un nuevo frente político entre ambos gobiernos.
Sheinbaum rechazó que México tenga que rendir cuentas ante otro país y planteó que Washington también debe explicar qué está haciendo para reducir el consumo de drogas, combatir las organizaciones que distribuyen narcóticos dentro de Estados Unidos y perseguir el lavado de dinero.
Días antes, la Presidenta había destacado que funcionarios estadounidenses reconocen una reducción superior a 70 por ciento en el tráfico de fentanilo y atribuyó parte del descenso a los operativos realizados en territorio mexicano.
La disputa ocurre mientras los dos gobiernos mantienen una cooperación de seguridad que Washington reconoce públicamente.
En su informe al Congreso, Trump destacó los decomisos realizados por México, el desmantelamiento de laboratorios y el despliegue adicional de fuerzas mexicanas en la frontera común.
Menos fentanilo no significa menor presión
La paradoja marcará el cierre del año fiscal estadounidense el próximo 30 de septiembre: los decomisos de fentanilo se mantienen lejos del récord registrado en 2023, pero Washington no interpreta la caída como motivo para reducir las exigencias a México.
Para Trump, el siguiente paso no está únicamente en interceptar cargamentos.
Su gobierno exige atacar las finanzas de los cárteles, aumentar las revisiones portuarias, perseguir redes de corrupción y sostener una ofensiva permanente contra las organizaciones dedicadas a la producción y traslado de drogas sintéticas.
Así, aun con menos fentanilo detectado en la frontera, la presión estadounidense sobre el gobierno de Sheinbaum apunta a mantenerse.














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