El Banco de México (Banxico) sorprendió este jueves a los mercados financieros al reducir en 25 puntos base su tasa de interés de referencia, de 6.50 a 6.25 por ciento, una decisión que estrecha a mínimos históricos el diferencial de rendimientos frente a Estados Unidos y aumenta las presiones sobre el peso, en medio de la incertidumbre cambiaria y un repunte de la inflación.
El recorte, que entrará en vigor el viernes 6 de noviembre, rompió con las expectativas de la mayoría de los analistas, quienes anticipaban que el banco central mantendría sin cambios el costo del dinero ante los riesgos externos y la postura monetaria de la Reserva Federal estadounidense (Fed).
La decisión fue aprobada por tres votos contra dos, reflejo de las diferencias dentro de la Junta de Gobierno sobre el margen disponible para flexibilizar la política monetaria sin comprometer la estabilidad de precios y del tipo de cambio.
Se reduce a 225 puntos el diferencial con Estados Unidos
El movimiento coloca el diferencial entre las tasas de referencia de México y Estados Unidos en 225 puntos base, equivalente a 2.25 puntos porcentuales, un mínimo histórico que reduce el atractivo relativo de las inversiones denominadas en pesos.
La directora de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Base, Gabriela Siller, advirtió que el estrechamiento de esa brecha representa una señal desfavorable para la moneda mexicana.
Un menor diferencial disminuye el rendimiento adicional que reciben los inversionistas por colocar recursos en instrumentos mexicanos frente a los estadounidenses, lo que puede incentivar movimientos de capital y generar presiones sobre el tipo de cambio.
Tras conocerse la decisión, el peso acentuó momentáneamente sus pérdidas y el dólar llegó a cotizar alrededor de 18.90 unidades, con un avance aproximado de 1.58 por ciento durante la jornada.
Divide recorte a la Junta de Gobierno
La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, y los subgobernadores José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo respaldaron la reducción.
En contraste, Galia Borja Gómez y Jonathan Heath votaron por mantener la tasa en 6.50 por ciento.
La división expuso dos posiciones frente al entorno económico: la posibilidad de reducir el costo del financiamiento ante la debilidad de la demanda interna y la necesidad de preservar una postura cautelosa frente a los riesgos inflacionarios y cambiarios.
Banxico justificó la medida al considerar que el proceso de desinflación continúa y que las condiciones de holgura de la economía limitan la transmisión de una depreciación del peso a los precios al consumidor.
El instituto central calificó el recorte como un ajuste puntual, no como el inicio anunciado de una nueva secuencia de reducciones.
Recorta tasa pese a repunte de inflación
La decisión ocurre después de que la inflación general anual aumentó de 3.42 por ciento en la primera quincena de septiembre a 3.62 por ciento en la primera mitad de octubre.
Aunque la inflación subyacente descendió marginalmente de 3.79 a 3.78 por ciento, el banco central elevó sus previsiones de inflación general para el cuarto trimestre de 2026, de 3.5 a 3.7 por ciento.
El ajuste revela que las presiones sobre los precios todavía no desaparecen, particularmente en componentes más volátiles, mientras la depreciación cambiaria permanece como uno de los principales factores de riesgo.
Pese al deterioro de las perspectivas inmediatas, Banxico mantuvo su pronóstico de convergencia a la meta de inflación de 3 por ciento para el cuarto trimestre de 2027.
Advierte Banxico pausa prolongada
Frente a las inquietudes del mercado, la autoridad monetaria adelantó que considera conveniente mantener la tasa en el nivel alcanzado durante un periodo prolongado para apoyar la convergencia de la inflación hacia su objetivo.
La señal apunta a una pausa en los ajustes inmediatos, aunque no constituye un compromiso irrevocable: las próximas decisiones estarán condicionadas por la evolución de la inflación, las expectativas, el tipo de cambio y el entorno económico internacional.
La expectativa de nuevos aumentos en las tasas estadounidenses añade incertidumbre. Si la Fed endurece nuevamente su política mientras Banxico mantiene su referencia en 6.25 por ciento, la ventaja de rendimientos del mercado mexicano podría reducirse aún más.
Para la economía nacional, una tasa menor puede aliviar gradualmente el costo del crédito a empresas y familias, pero también disminuye los rendimientos de algunos instrumentos de ahorro y aumenta la sensibilidad del peso a los movimientos de capital.
Con su decisión, Banxico apuesta a que la debilidad de la demanda interna contenga las presiones inflacionarias. La prueba será sostener la estabilidad del peso sin tener que revertir el recorte ante un deterioro del entorno externo.















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