El Gobierno de México busca aprovechar el talento científico nacional radicado en el extranjero mediante una estrategia de colaboración internacional que ya integra a 668 investigadores residentes en 44 países, con proyectos en fabricación de semiconductores, baterías de litio, tratamientos contra el cáncer e inteligencia artificial aplicada al náhuatl.
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) informó que el programa Cátedras de la Diáspora Mexicana permitirá fortalecer la cooperación entre más de 300 universidades y centros de investigación europeos y 97 instituciones mexicanas de educación superior, laboratorios nacionales y centros científicos.
Durante el primer encuentro con la comunidad científica mexicana en Europa, celebrado en Berlín con la participación presencial y virtual de más de 130 especialistas, la subsecretaria de Ciencia y Humanidades, Violeta Vázquez-Rojas Maldonado, dejó claro que el objetivo no es obligar a los investigadores a regresar al país, sino recuperar su capacidad de aportación al desarrollo nacional.
“El propósito de este programa es que México no pierda toda la capacidad que ustedes tienen, sino que se reconecte con ustedes”, afirmó la funcionaria.
La iniciativa, propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo e impulsada por la Secihti, pretende construir redes de investigación, formación académica y transferencia de conocimientos sin que los científicos mexicanos deban abandonar sus carreras profesionales o sus familias en el extranjero.
“Pero lo que sí hemos encontrado en muchísimos de ustedes es el deseo de seguir vinculándose con México y de que su investigación también aporte al país”, expresó Vázquez-Rojas Maldonado.
Estados Unidos y Europa concentran el talento científico mexicano
De acuerdo con los resultados de la primera convocatoria, Estados Unidos concentra el mayor número de investigadores aprobados, con 183, seguido de España con 99, Reino Unido con 71 y Alemania con 55.
De los 44 países donde residen los participantes, 22 pertenecen a Europa, lo que refleja la importancia de esa región para la cooperación científica mexicana.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encabeza las instituciones receptoras con 196 vinculaciones, seguida del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), con 40, y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), con 28.
Chips, baterías y tratamientos contra el cáncer, entre los proyectos
Uno de los campos estratégicos es la microelectrónica. Jorge Vázquez, investigador del Instituto Leibniz de Investigación del Estado Sólido y de Materiales de Dresde, Alemania, presentó su experiencia en el desarrollo de un subproceso para fabricar circuitos integrados.
El especialista prevé impartir un curso en la Universidad de Sonora para transmitir conocimientos y fortalecer la capacitación tecnológica en fabricación de chips.
En electromovilidad, Ilda Olivia Santos Mendoza, investigadora de R&D Automotive Cells Company, en Francia, expuso sus trabajos sobre baterías de ion litio y su colaboración con la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.
Sus actividades incluyen dirección de tesis, intercambio científico y desarrollo de conocimientos relacionados con aplicaciones industriales y escalamiento de la producción.
En materia de salud, Víctor Martín Bolaños García, de Oxford Brookes University, presentó un proyecto conjunto con la UNAM para evaluar materiales que podrían utilizarse como vehículos de liberación controlada de medicamentos contra el cáncer.
Mientras tanto, Juan Manuel Torres, investigador radicado en Aviñón, Francia, trabaja con la Universidad Veracruzana y la UNAM en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial aplicados al náhuatl, con el objetivo de reducir la brecha tecnológica entre lenguas y formar especialistas capaces de crear sus propias herramientas.
Diplomacia científica para fortalecer la cooperación internacional
El encuentro se realizó en el marco del Día de la Ciencia Mexicana, organizado por la Embajada de México en Alemania durante la Semana de la Ciencia de Berlín.
El embajador Francisco Quiroga destacó la importancia de la diplomacia científica y explicó que la representación mexicana también proporciona orientación y protección consular, apoyo en salud y bienestar emocional, así como mecanismos de inclusión financiera y laboral para la comunidad mexicana.
La reunión permitió explorar oportunidades de colaboración en biotecnología, microelectrónica, didáctica de las matemáticas y electromovilidad.
Con esta estrategia, el Gobierno federal apuesta por mantener conectada a la comunidad científica mexicana distribuida por el mundo y aprovechar sus conocimientos para fortalecer las capacidades nacionales de investigación, innovación y desarrollo tecnológico.















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